• 2024-05-23
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Mezquindad:

De la censora, el togado y la goda

Profesor Titular de la Univeridad Externado de Colombia

 

Con ocasión de la muerte del exrector Juan Carlos Henao, la cual conmovió a su familia y a sus amigos, sus honras fúnebres fueron aprovechadas por algunos para promover mensajes de odio y división.

 

Cada uno es libre de expresar sus sentimientos ante la ausencia definitiva de alguien, o de no manifestarse. Se trata de sentimientos íntimos que merecen respeto. Pero lo cierto es que la comunidad externadista vive todavía una hora muy difícil cuando ni siquiera en la despedida final de quien hace apenas tres años era su más importante cabeza se obró con hidalguía, prudencia y mesura.

Sin más preámbulos registremos estas dos perlas que serán recordadas no precisamente por su brillantez.

La primera, de un profesor que detentó la calidad de miembro del Consejo Directivo se la Universidad y que en la época de las tensiones que aquí se vivieron promovió la malquerencia contra El Radical y quienes representamos una opinión diferente a la administración de entonces. Se trata del recientemente nombrado magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, quien dejando de lado sus responsabilidades como juez de una alta corte, tuvo el coraje de escribir en un WhatsApp de varios profesores la lapidaria frase de que la bondad infinita de Henao “lo llevó a no entrar en iútiles (sic) controversias con sus más agresivos detractores, a quienes veía como personas inferiores”.

¡¡Qué manera de despedir a un amigo!! Fue tan desleal la brusca frase del togado que terminó insultando al propio homenajeado. En efecto, calificar al exrector como una persona que consideraba “inferiores” a sus críticos, es ubicarlo en el lodazal de la intransigencia. Una congregación como la del Externado, donde supuestamente se respeta la disidencia y se fomenta el pluralismo, no puede patrocinar la idea de que uno de sus dirigentes haya tenido como norte despreciar a quienes lo criticaron en ejercicio de un derecho legítimo.

Pero no fue el único. Aquella que en sus tiempos de deshonra de la decanatura de derecho lideró la expedición de un comunicado de algunos profesores aquerenciados por el efímero poder rectoral contra quienes seguimos teniendo diferencias con lo que fueron aquellos años, en nombre de la tolerancia que jamás interpretó se consideró asistida del precario derecho de repetir sus injurias para descalificar a quienes no renunciamos al derecho a disentir de haber sido protagonista de “desafueros” contra el rector que fatigó con lisonjas babosas olvidando, por ejemplo, que por cuenta del ejercicio de la legítima discrepancia que nunca se ha arrodillado ante los poderosos, la Universidad pudo ahorrarse  la vergüenza imborrable de que se concretara el intento no disimulado de alterar el resultado de las elecciones para Rector.

Pero faltaba todavía otra señora egresada de la Universidad, que la comunidad externadista jamás ha oído y no sabe quién es, una desconocida ilustre, eso sí ex subalterna del finado en la Corte Constitucional y muy cercana a la anterior administración, quien seguramente añora que su familia no hubiera podido suceder a Henao, tomó la palabra en el acto en el que la Universidad rindió honores a su ex rector, y en vez de aprovechar la oportunidad de poder dirigirse por primera vez a un Externado libre y tolerante con una voz madura, inteligente y conciliadora, prefirió lanzar dardos mortales a los que denominó críticos “no tan dignos” del ex rector. Nadie sabe con qué rasero llegó a tan arbitraria distinción entre opositores dignos y no dignos la Goda, como confesó la llamaba el propio Henao.

Difícil asumir que tal información tan errada, odiosa y provocadora la pudo haber obtenido la desafortunada oradora en los anaqueles de la ineficaz Asociación de Exalumnos del Externado o si se trata de distorsionadas y rencorosas versiones familiares a las que solo ella tiene acceso y repite sin fundamento y sin gracia.

Tan torpes fueron la censora, el togado y la goda que no cayeron en la cuenta de que en su afán de cobrar rencillas o lisonjear a Henao ofendiendo a muchos, se les extravió que uno de “los detractores no tan dignos” de los restos mortales de quien pretendían honrar fue precisamente el actual rector Hernando Parra, a quien tanto le deben. Por supuesto su mayúsculo error, más que haber insultado a una comunidad de hombres y mujeres libres, fue no haberle permitido descansar en paz a quien tiene derecho a ello.

2 opiniones en “Mezquindad: De la censora, el togado y la goda

  1. Le escribe Sergio Casas, amigo de Juan Carlos Henao, y le pregunte en una noche londinense por usted, fue hace muchos años y su respuesta fue, ” Es una gran persona, gran profesional, honesto y tropelero, le tengo aprecio y admiración”

    Usted tenía el derecho a criticar la gestión y además la legitimidad, pero usted se equivoco con calificativos personales hacia el, como que era ” un servil” que por haberlo conocido no lo fue nunca, pero usted tiene el derecho a pensarlo, pero la ética, la tolerancia, conciliación que exige ahora debió haberla aplicado en ese momento.

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